sonetos con bicho (work in progress)
el disparo
el ñato habrá sufrido de criança
el peso atroz de su segundo nombre,
que es como si le dieran a la llama
una manguera por si ardiera el monte.
qué le quedaba? ser milico o cura
o las dos cosas, que es un evangelio
al que arrojar cualquier sombra de duda;
el fondo es una alfombra de esqueletos.
la historia es la de siempre: una escopeta
cargada con lo peor que puede haber
y un mono que no sabe leer siquiera
que acaba disparándose en un pie.
el tema es que el mesiánico disparo
acaba con cien mil. che, vos sos nabo?
el capital
el bueno de anselm jappe nos lo advierte:
el capital es como ese rey griego
que por morfeta contrarió a deméter
y ella lo condenó a comer sin freno.
erisictón se apellidaba el ganso
y su apetito cármico, insaciable,
no era de qué ni cómo sino cuánto–
no hay límites abstractos para el hambre.
por eso el que más tiene más devora,
porque lo habita un virus peor que el bicho
que nos arrincóno con su corona
y que, como él, se morfará a sí mismo.
lo peor es que el menú lo incluye todo:
yo, ella, vos, ustedes y nosotros.
la libertad
ya somos libres, exclamó el liberto.
con esa paradoja por doctrina
liberó el alma hipotecando el cuerpo
y en nombre del valor vendió la vida.
los libres de este mundo le responden
que eso le pasa por nacer esclavo;
de todos modos ahora tiene un coche,
que es algo que sus padres ni soñaron.
es libre de comprar y de elegir
en quiénes delegar su libertad
y es libre de ser carne de fusil
cuando esa libertad ya está de más.
por nos indigna que nos quiten
la de verdad, la del mercado libre.
el género I
así es el cuento de hadas: barbazul
se encierra con su jermu y le comenta
que lo que esconde al fondo es muy común
aunque es mejor que no abra aquella puerta,
no vaya a ser que tenga un desencanto
por algo tan normal y tan frecuente
–que encima está bien muerto y enterrado–
como un tendal sangriento de ex mujeres.
la moraleja, atenti, nunca está
en la locura natural del hombre
sino en que es peligroso ir a chusmear
donde él le dijo que no corresponde.
si al fin ella abre el cuarto del dofón
que aguante como un hombre el mal olor.
el género II
el otro cuento de hadas es lucrecia.
aprovechando que el dorima andaba
jugando a los romanos y la guerra,
tarquinio fue al palacio y de dorapa,
cuando acabó la cena, la violó.
después la amenazó con el escarnio:
te mato, culpo a un negro y el honor
del nabo de tu esposo, al recarajo.
él huye y ella, a solas, se debate
entre el veneno lento del silencio
y el rápido veneno del escrache,
sabiendo que ninguno lava el cuerpo.
al no tener salida subversiva,
lucrecia lo denuncia y se suicida.
la ideología
de pronto los fascistas de este mundo
advierten una chance en el quilombo.
fascista es el que cuenta los difuntos
como si fueran goles y al aborto
lo considera un crimen de los peores;
fascista es el que entiende la cultura
como una sucesión de ejecuciones:
de órdenes, desahucios o de chusma.
lo que dejó muy claro esta pandemia
es que la ideología es nuestro bicho;
va entrando y cuando al fin se manifiesta
ya es tarde, te atrapó como a un chorlito.
ojini: nuestra propia ideología
se nos va a atragantar como una espina.
la higiene
lo principal: lavarse bien las manos;
lavarse por delante y por detrás;
usar jabón o alcohol hidrolizado;
frotar medio minuto sin parar.
un año atrás lavar era un delito
o un acto claro de antiecología;
pilatos se lavó con jesucristo;
también hubo un lavado estalinista;
en krakatoa desbordó la lava;
por qué se lavarán los musulmanes?
le dan la lavativa a quien no caga;
si está lavado hay que cambiar el mate.
tranquilos que, si todo se va al cuerno,
nos lava los pecados un cordero.
la distancia (idea LF)
será que la distancia es el olvido?
que ya no volveremos a acordarnos
cómo se abraza el pecho de un amigo
y la amistad será algo escandinavo?
habrá una nueva vida sustentada
en el distanciamiento y en el miedo?
habrá entre vida y muerte una mampara
inmaterial de siete pies y medio?
no es una paradoja que sea igual
lo que separa al muerto de los vivos
que la distancia que hemos de guardar
si no queremos darle asilo al bicho?
si hay que olvidar, por qué no olvidar todo
y así volvemos a abrazar un poco?
la poesía
de qué carajo sirve la poesía?
no para una pandemia ni una guerra
ni un meteorito ni una vil llovizna
ni ayuda a que paguemos nuestras deudas.
entonces, los poetas, por qué siguen
cantándole al silencio en el silencio
y al ruido en este ruido en que se vive?
acaso no es, en suma, puro verso?
en todo caso, hélàs, ya no es un arma
cargada de futuro, porque no hay
futuro en el morral con qué cargarla;
con suerte nos lo venderán online.
no sé, no soy poeta, yo traduzco
poemas que me salen como churros.
la pereza
fue mi única salida combativa
o, en todo caso, fue la más temprana;
fui perezoso en todo: hasta la tripa
se contagió muy pronto de mi fiaca.
mi formación de vago militante
fue cero teoría y pura siesta;
leer a paul lafargue o bertrand russell
me daban una indómita pereza.
y ahora qué? de pronto los estados
nos quieren obligar a la molicie,
un gesto contrarrevolucionario
y re botón por donde se lo mire.
la fiaca no se impone por decreto–
eso no es fiaca, eso es laburo muerto.
la máscara
I
persona es una reivindicación
de la modernidad banal e ingenua
que ignora que uno siempre juega un rol
detrás de una carátula grotesca.
por eso rechazábamos el burka
y muchas otras impersonaciones,
creyendo que quien no muestra la trucha
padece una condena o algo esconde.
ahora sin embargo, bien borregos,
nos escondemos tras un antifaz
berreta y perdedor, que encima es feo,
creyendo que es por nuestra libertad.
al menos servirá para una cosa:
para que en nuestra boca no entren moscas.
II
de chico el que tenía mascarita
era el más firme candidato a chorro
o a superhéroe, por pura metonimia:
el todo por la parte por el todo.
ahora sos un clown, un papanata,
un tipo del montón, con menos épica
que una publicidad contra la caspa
que cae como nieve en la careta.
se terminó de prepo el carnaval
y el corso que bailaba a contramano,
bañado en serpentinas y champán,
hoy tiene tos y está hospitalizado.
sacate el antifaz, me conocés?
yo soy el bicho y vos, mi canapé.
el otro
el otro es como el orto, dice el chiste,
y a sartre no le queda más remedio
que ver en el sinónimo de upite
un pálido reflejo del infierno.
ni el cielo ni el infierno: el purgatorio
es el mejor lugar para juntarse
a jugar un fulbito con el otro
y darse pataditas fraternales,
a medias entre el odio visceral
y la amistad sincera y facilona,
que es como dar patente de verdad
a la ilusión que no hay ni hubo corona.
el otro es como un faro en la neblina:
a ratos te da luz y a ratos, minga.
la cultura
este soneto es fácil, o parece
que se escribiera solo, sin ayuda
de una corazonada inteligente:
cualquier cosa que hagamos es cultura.
cualquiera? también eso involuntario
que nos lleva la sangre al intestino
y nos avisa de que hay que ir al baño?
sin duda, eso también es adquirido:
la tripa es lo primero en comportarse.
incluso la incultura es la expresión
de las bajas pulsiones culturales
que tanto nos repugnan por su olor.
pues como el bicho viene a demostrar,
cualquier cagada humana es cultural.
el marciano
bajó un marciano un día a nuestra tierra
y recorrió las calles nuevamente
de lo que fue new york, pekín, ginebra,
y se encontró con un paisaje agreste:
tremendas estructuras materiales
que sostenían cuevas apiladas
a espaldas de los veros habitantes,
las aves, los reptiles y las ratas.
tretó de hablarles: vengo en son de paz,
no soy un invasor, soy un turista.
las fieras le dijeron qué más da,
la paz no existe, hermano, si no hay guita.
turista o invasor, llegás justito–
con suerte a vos también te mata el bicho.
la conspiración
conspiran los bufones contra el rey
y la creencia contra el heresiarca?
conspira la riqueza contra el bien
y la pobreza contra la confianza?
conspira el sacerdote con su dios
porque su iglesia baila en una piedra?
conspira la abejita con la flor
para diseminar la buena nueva?
conspiran los análisis de pis
en contra o a favor de tal vacuna?
conspiran los enfermos por morir?
conspira el bicho contra cualquier cura?
si alguno no conspira en esta vida
es porque está dormido o no respira.
el azar
después está el azar, chupate esa!
hay quienes cohabitan con el bicho
de diez a diez sin pestañear siquiera
y quienes sin saberlo lo han sufrido
sin demasiado agobio ni amargura
y lo reparten gratis por las casas
como si fueran cursos de autoayuda
que acaso te autoayudan a palmarla:
o bien los que capaz lo agarran todo,
el tifus, la malaria, el escorbuto,
la sarna, el pesimismo, el mal de ojo,
y sin embargo el bicho no los pudo.
esto es una ruleta y el tahur
apuesta en cada vuelta la salud.
la carne
la carne es débil y concupiscente,
por eso dios se arrepintió de una
al darle forma a la materia inerte,
que le montó en dos días una murga.
creó corriendo el alma y su pureza
estuvo a punto de enmendar la carne
hasta que al fin cayó ella también presa
de la ilusión de amar y desgastarse.
mandó por fin el creador a un ninja
llamado inteligencia a que salvara
al alma, cosa que hizo con pericia
tan grande que acabó de amo de casa.
yahvé les mandó el bicho y ahora viven
en poliamor los cuatro tan felices.
el mito
parece que hubo un pibe tan fermoso
que los papás consultan a tiresias
por ver si ser muy lindo es un engorro:
si no se mira –informa– no hay problema.
entonces aparece humberto eco
que, transmutado en ninfa, se enamora
del pibe, que lo gasta con desprecio;
la ninfa eco, triste, ya no morfa
y espicha. sus amigas van al cielo
a protestarle a némesis, que alista
una laguna de aguas espejadas
adonde el lindo pibe se arrodilla
para beber. de golpe ve una cara
que lo embelesa: qué chabón tan lindo!
y se zambulle. adentro estaba el bicho.
la derecha
existe– es una raza vil de ratas
que salen a comerse las zozobras
de los que están en duda y les fafalta
un jugador o dos en la cocota.
son transparlamentarios ayornados,
fachotes de merluza en la bragueta,
politicuchos sin abecedario
o niños de papá, mamá y la abuela,
señoras que se llevan a la shikse
a golpear las ollas a la calle,
milicos o ex milicos o civiles
que mean en las ollas populares.
y ahora se excitaron con el bicho
y quieren sacar oro del bullicio.
la izquierda
no existe– no ha existido desde siempre
y nunca existirá, porque la regla
es que desde el momento en que se siente
irá escurriéndose hacia la derecha
como esas perinolas que de entrada
caían sin parar en todos ponen
y ahora caen siempre en unos sacan
y los que ponen, ponen a montones.
por eso hablar de izquierda es un absurdo,
un modo de endilgarle a lo simbólico
la carga de lograr que en este mundo
la perinola caiga en sacan todos.
y ahora, con el bicho, ha de ocultar
que negoció empujarnos hasta acá.
el color
el amo desconfía del esclavo
que es, por definición, un ser a medias,
un animal humano conquistado
que cada dos por tres se le rebela.
no ve que su color lo hace distinto?
no ve que ser distinto lo convierte
en algo separado de sí mismo
que sirve en tanto sirva de sirviente?
qué gana con negar que siendo negro
jamás tendrá un lugar en el walhalla?
la guita no blanquea los pigmentos
ni rompe las cadenas de la raza.
con o sin bicho, el blanco siempre está
inmunizado por la impunidad.
el amor
no temo que el amor se desmorone.
es algo tan ligero y tan esquivo
que, aunque ya no sintamos los olores,
lo vamos a oler siempre en el oído,
o a degustar en la manera innata
en que la mano amada se desliza
por la cornisa de la madrugada
sin otra red debajo que las vías.
ya sé que es cursilada hablar de amor
en esta infinidad de mishiadura
y que el amor no ofrece curación–
si acaso, ofrece más montaña rusa.
y sin embargo, hay otra cosa más
a la que nos podamos agarrar?
la ensoñación
es esto, calderón, tan solo un sueño?
es esto solo un sueño, lewis carroll?
es este el sueño, bergman, del invierno?
es, chéspir, esto un sueño de verano?
es el delirium tremens de edgar allan
a punto de morirse en nevermore?
es esto el sueño rojo de casandra?
el sueño blanco de madame yvonne?
es esta aquella yegua de la noche
que tanto lo asustaba a jorge luis?
el sueño sublunar? el sueño insomne?
el viaje hacia la noche de celine?
o el sueño de este bicho repentino
que sueña con soñar que nos morimos?
la hipótesis
formulación central: no existe el bicho.
marco teórico: quien duda, vive.
variable dependiente: lo que digo.
variable independiente: lo que dicen.
rigor metodológico: ninguno.
estimación de error: bastante grande.
muestreo y universo: todo el mundo.
período: capaz que ya es muy tarde.
demostración: se cae por sí solo.
análisis de datos: no hace falta.
debate: para qué comerse el coco.
anexo: varios gráficos de cuarta.
valoración parcial: pregunte enfrente.
valoración final: no sea soquete.
la hibris
querido presidente de la tierra:
se ve que los enanos de tu circo
crecieron y ahora son una pandemia
peor que cuando lo bardeaste al bicho
(decías que tomando lavandina
matabas dos problemas a la vez:
la neumonía y la economía,
y ahora en vez de dos ya suman tres).
vos lo tenés muy crudo, presidente,
con esa cara’e chancho de bazar,
te van a cocinar al escabeche
y no te va a salvar ni el KKK.
te despertás un día rey del mundo
y te acostás boleta, pelotudo.
la serie
el infinito grande nunca acaba
y en su frontera gélida y distante
no hay vida viva, solo vida abstracta
e histeria astral: jamás podrás tocarme.
el infinito chico es más cercano
y tiene una salida y una meta;
la alcanza la tortuga paso a paso
pero la liebre corre y nunca llega.
llegamos hasta acá y este infinito
es infinitamente más pequeño
que cuanto se haya dicho sobre el bicho:
cuarenta son más cuatro los sonetos
y aunque la serie pudo ser más lunga,
arrancó liebre y terminó tortuga.
Comentarios
Publicar un comentario