il gattotardo


mirá que le dijeron clarinete
cual era la estrategia de gobierno:
mirate esta película, salame,
diez veces o hasta cien si te hace falta
y vos fijate bien lo que le dice
tancredi falconeri a burt lancaster.
el logi, que no mira más que series,
dormíase delante de la peli,
así que le buclearon el pedazo
en el que el personaje de tancredi
le bate la paponia a don fabrizio,
a ver si en loop le entraba en la sabiola:
tenés que conseguir que plus ça change
ça reste plus la chose igual que antes.

el presi no entendió ni la mitad,
lo cual no sorprendió en principio a nadie;
al fin, se lo explicaron en su idioma:
hacé pelota todo lo que encuentres
y sobre todo lo que huela a yegua.
ahí se iluminó, gritó cambiemos!
y puso enorme ahínco en serruchar
los frágiles pilares del estado,
que el toga, en su ignorancia bananil,
desconocía si eran obra de ella
o de otros anteriores. qué más daba!
si al fin y al cabo cuanto más rompiese
más lo iban a querer sus electores,
el fondo monetario y los halcones.

así pasaron días, meses, años,
de lento y sostenido deterioro.
la idea era genial: ir disolviendo
de a poco la energía del país
con húmedas promesas de futuro
y duras bofetadas de presente,
y en vez de reemplazar clavo por clavo
lo que se remplazaba eran aujeros.
así funciona el mundo, nos decían,
y no como los ratoneó cristina,
que financiaba el gas para gasearlos:
si usted es argentino, aguante el frío.
morfar se morfa menos y ya está,
al pueblo le conviene adelgazar.

en ese frenesí de reducciones
de lastres populares del pasado
y libre explotación de las reservas,
se dieron cuenta o alguien les batió
que nunca basta con lo material
y que es fundamental ampliar la cosa
al capital simbólico. qué es eso?
quiso saber el hijo de su padre.
dejá, que es complicado, no es lo tuyo,
vos continuá sonriendo y hablá poco,
lo pérfido lo hacemos los muchachos.
no estamos de rebajas? rebajemos
la cifra de los desaparecidos.
ya entiendo, comentó, qué divertido.

qué más puedo romper? la educación?
gratuita, libre y laica? qué asqueroso
y sobre todo qué tremendo gasto.
qué tal si hago pelota el conicet?
total tampoco sé para qué sirve
y plata para ciencia no tenemos
y menos para cuatro intelectuales
que sólo saben ver lo negativo.
también puedo romper eso que llaman
industrias culturales: qué será?
no importa, vos rompé, seguí rompiendo,
y nunca te olvidés de sonreír.
tomate las pastillas, maquillate
y hacé como que sos interesante.

querés hacer un viaje? dale, adónde?
al fondo. cómo al fondo? tan abajo?
al fondo monetario, dolopetu,
a ver si alguien nos suelta algunos verdes
porque hay un vencimiento de unos bonos
y ya gastamos todo lo que había.
de veras ya no queda? qué poquito
para un país tan rico como dicen.
la culpa es de la yegua, de las madres,
del pueblo, que reclama y no labura...
pero en el fondo el fondo es buena gente
y siempre da una mano a sus amigos.
lo ves? esta christine es una diosa:
a nadie nunca le soltó más mosca.

qué bueno, dijo mauri, ya zafamos?
y, vos decí que sí y ganamos tiempo,
así vamos haciendo las valijas
porque esto no lo para ni san dios.
y cómo, con el préstamo no basta?
se ve que no entendiste, mauricito:
un crédito tan alto es impagable
y más al interés que negociamos.
y entonces todo el verso de cambiemos?
qué verso? no era verso: vos cambiá,
cambiá todos los pesos que te queden
por verdes o por euros, y esperate
a que te demos letra cuando suba
el dólar oficial como la espuma.

y el cambio disparó, ya estaba escrito,
y encima no aprobaron el aborto
y en rusia nos comimos un garrón
y el canto era un clamor: mauricio macri
etcétera etcétera etcétera,
y en cuanto se olisquearon el naufragio
las ratas se bajaron y las natas
buscaron otro bote al que agarrarse.
qué digo? dijo el presi. vos deciles
que vino una tormenta de turquía
y el viento y los cuadernos y la luna,
que es mala, porque influye en las mareas,
y el tipo de interés, y muchos años
(setenta!) de un país en malas manos.

así que el gattotardo fue y habló
y consiguió que el dólar aumentara,
igual que la malaria y la impostura
de casi todos los que lo votaron,
al mismo tiempo que él, en el espejo,
veía cómo el cambio que él decía
(rompamos todo para estar como antes)
le iba destrozando las facciones
de un modo paralelo al del país:
si hundía la universidad, un herpes
le hacía un agujero en la mejilla;
por cada pibe muerto, más arrugas;
y siempre ese cantito, inapelable:
mauricio la reconcha de tu madre.




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