la pirámide invertida o como no ganar teniendo a messi
lo dijo el dobolu de dybala y la miserable prensa deportiva se mofó de él: jugar con messi no es fácil. no sé si sabía lo que estaba diciendo ni por qué, pero sin duda trenía razón. la prueba es que argentina nunca, o sea nunca nunca nunca, supo jugar con messi. podrá objetarse que argentina no es representativa de nada. quizás, pero ningún otro país puede hacer la prueba de jugar con él. y como hablamos de selecciones nacionales y no de clubes, habrá que ceñirse al caso argentino.
messi es sin duda el mejor jugador de los últimos tiempos. entiende el juego como nadie. pero tiene un único problema: no lo sabe transmitir con palabras o gestos. no creo que no quiera; no sabe cómo hacerlo. y ese problema es grande cuando se trata de deportes de equipo. por eso no es fácil jugar con messi: no transmite verbalmente su idea. no grita, no ordena, no pide, no gesticula. se activa de repente, cuando nadie –a veces (en argentina casi siempre) ni sus propios compañeros– lo espera. pero cuando messi se activa, es letal. de modo que si se activa mucho, resultado asegurado.
así que un seleccionador de argentina lo único que tiene que conseguir es que el equipo sepa activar a messi. ahora bien, activar a messi no pasa por darle la pelota y ver qué hace. activar a messi no pasa por comprenderlo (porque su mejor arma es, precisamente, resultar incomprensible). activar a messi no pasa por tenerlo contento y rodeado de amigos. messi en la cancha no tiene amigos; en todo caso, es amigo de los que juegan bien. activar a messi no pasa por construir un equipo alrededor de él. que es lo que hizo zampabolli: construir una pirámide invertida en la que todo debía converger en un jugador. imaginemos la simbología: messi saliendo a la cancha con una pirámide invertida clavada en el cráneo. corré, messi. metela, messi. sacanos del pozo, messi. morite, messi.
y no es eso. dijimos que messi no transmite verbalmente su idea. la transmite con la pelota, y no únicamente en los pies. lo que habla messi es lenguaje fóbal. para jugar con él, para que no sea difícil jugar con él, hay que conversar en lenguaje fóbal. y en lenguaje fóbal lo primero que se aprende es que si metés muchos goles pero te meten más, perdés. ergo, la primera regla es que no te metan goles. eso se consigue de dos maneras, aunque lo mejor es combinarlas: a) con un buen bloque defensivo y b) teniendo mucho más la pelota que el contrario. ahora bien, para tener la pelota hay que saber moverse, con o sin messi. y elegir siempre el pase más desahogado. es decir, hay que saber triangular y ampliar o reducir los triángulos en toda la cancha.
si el ñoqui de don pavoli hubiera armado un equipo que juega de memoria sin messi, que sabe pasar de lo micro a lo macro y viceversa, que sabe ralentizar y acelerar el juego más o menos a voluntad y que se esfuerza por no dejar vendido al compañero y generar de vez en cuando algún espacio, es decir, un equipo que habla lenguaje fóbal básico, ponés a messi y de repente jugar con él es lo más fácil del mundo. porque le sacaste la pirámide invertida de la cabeza. ya no le pesan los pies, ya no lo angustia la soledad, ya no se siente responsable de la ansiedad de todo un pueblo. pero no: los dolopetus sólo saben decir que tenemos al mejor, que todo pasa por él y que el resto a lo sumo va a poner huevo.
cuando lo que hay que poner es fúmbol. o fulbo, como se diga en rosarino.
messi es sin duda el mejor jugador de los últimos tiempos. entiende el juego como nadie. pero tiene un único problema: no lo sabe transmitir con palabras o gestos. no creo que no quiera; no sabe cómo hacerlo. y ese problema es grande cuando se trata de deportes de equipo. por eso no es fácil jugar con messi: no transmite verbalmente su idea. no grita, no ordena, no pide, no gesticula. se activa de repente, cuando nadie –a veces (en argentina casi siempre) ni sus propios compañeros– lo espera. pero cuando messi se activa, es letal. de modo que si se activa mucho, resultado asegurado.
así que un seleccionador de argentina lo único que tiene que conseguir es que el equipo sepa activar a messi. ahora bien, activar a messi no pasa por darle la pelota y ver qué hace. activar a messi no pasa por comprenderlo (porque su mejor arma es, precisamente, resultar incomprensible). activar a messi no pasa por tenerlo contento y rodeado de amigos. messi en la cancha no tiene amigos; en todo caso, es amigo de los que juegan bien. activar a messi no pasa por construir un equipo alrededor de él. que es lo que hizo zampabolli: construir una pirámide invertida en la que todo debía converger en un jugador. imaginemos la simbología: messi saliendo a la cancha con una pirámide invertida clavada en el cráneo. corré, messi. metela, messi. sacanos del pozo, messi. morite, messi.
y no es eso. dijimos que messi no transmite verbalmente su idea. la transmite con la pelota, y no únicamente en los pies. lo que habla messi es lenguaje fóbal. para jugar con él, para que no sea difícil jugar con él, hay que conversar en lenguaje fóbal. y en lenguaje fóbal lo primero que se aprende es que si metés muchos goles pero te meten más, perdés. ergo, la primera regla es que no te metan goles. eso se consigue de dos maneras, aunque lo mejor es combinarlas: a) con un buen bloque defensivo y b) teniendo mucho más la pelota que el contrario. ahora bien, para tener la pelota hay que saber moverse, con o sin messi. y elegir siempre el pase más desahogado. es decir, hay que saber triangular y ampliar o reducir los triángulos en toda la cancha.
si el ñoqui de don pavoli hubiera armado un equipo que juega de memoria sin messi, que sabe pasar de lo micro a lo macro y viceversa, que sabe ralentizar y acelerar el juego más o menos a voluntad y que se esfuerza por no dejar vendido al compañero y generar de vez en cuando algún espacio, es decir, un equipo que habla lenguaje fóbal básico, ponés a messi y de repente jugar con él es lo más fácil del mundo. porque le sacaste la pirámide invertida de la cabeza. ya no le pesan los pies, ya no lo angustia la soledad, ya no se siente responsable de la ansiedad de todo un pueblo. pero no: los dolopetus sólo saben decir que tenemos al mejor, que todo pasa por él y que el resto a lo sumo va a poner huevo.
cuando lo que hay que poner es fúmbol. o fulbo, como se diga en rosarino.
Comentarios
Publicar un comentario