de repente, el último vegano
así, de repente, pepino el 9 se nos fue por el desagüe. adiós, emperador de la tautología y el anacoluto! adiós, gran cómico de la nada, houdini de la glosa hueca! adiós, cabeza hilarante, adiós! adiós, misterioso m. pepino! pero el espectáculo debe continuar, es la regla número uno. el circo abre todos los días. los avestruces comen clavos y tuercas. el mar es una balsa de plástico. el bosque está penado por la ley. en el show, no se toman rehenes ni prisioneros. así que en un abrir y cerrar de cojos ha llegado la trup de reemplazo. portan flores y sonrisas de piedra. prometen menos risas pero más alegría. el público infantil se remueve en sus asientos, no sabe si aplaudir o comerse el pan con queso, un queso elegante, finísimo, cercano a la transparencia, que les dieron con la entrada. cuándo llegan los elefantes? las luces se apagan. redoble de talones.
aparecen bajo el hilo de luz el vendedor de chatarra y la écuyère. el público ruge. allá arriba, en el trapecio, un cuerpo celeste se empeña en volver de venus: es el capitán beto. en la arena, ahora iluminada a full, bailan las pulgas, saltan los caniches. la orquesta irrumpe con la obertura de la walkiria de debussy. las linternas trabajan sin cesar, todavía hay espectadores que no han ocupado sus asientos. okupenlós, por amor de dior! un momento, qué ocurre? desalojan a una familia de su palco! lo compró el abuelo con espejitos de colores, no hay derecho, se los oye gritar dentro del furgón policial. silencio, que se los lleven lejos, lejos, donde ya no llegue nuestra sordera. de chou mast gowon.
el circo es moderno y espacioso, pero la lona sigue oliendo a pis de camello. han repintado las gradas de rojo pálido. pista est omnis divisa in partes tres, quarum unam incollunt belgae. sí, señores y señeras, también hay aquitanos y celtas cortos. y un oso carolina, recientemente entrenado en berlín. cómo mueve sus patitas, muerto de calor y despecho: ahí dentro de su piel se torra. pero el presentador sigue convocando a sus artistas, látigo en mano y una sonrisa de boca en boca. que salga el hombre balín. que acuda la mujer depilada. que se presente el supositorio centrípeto. ahí llega, enjaulado como siempre. qué dice, cuáles son sus palabras? qué malhumor tiene! de pronto, el circo entero es un clamor: arpistas cónicos, levantadores de fresas, malapropistas, comentaristas deportivos, jueces de lidia, tragasamplers, escupefueros, asaltinbanquis, domadores de limones, todos, todos son mujeres. qué barbaridad. se pasaron de pernada. solo la enana se quedó afuera.
cuando se apaga el rumor y las murmuraciones se convierten en un lago ness, de las profundidades surge el monstruo. el circo entero es un tembladeral. todos nos cagamos en nuestros asientos. nos tomamos de la mano, como agnósticos en la cola del paro. la música contribuye al pavor generalizado, es música de serie yanqui. esos sí que son maestros, manejan los agudos y los tonos menores a su antojo. si hay que llorar, nos arrancan la lágrima aunque sea con napalm; si hay que reír, nos empujan a la risa con gas naranja. cuestión que sudamos sudor frío y el corazón nos late como un detonador de explosivos. las aguas se agitan, dentro de la gran carpa se hace de noche, el miedo y la curiosidad van a la par. ya sale, ya viene, ya se asoma! quién es? qué es? franquestein?
no, animal, inculto, iletrado! franquestein es el título de la película, no el nombre del monstruo. además, a ese lo mataron mazinguer y ceta en un cremat en el maresme. este que asoma es mucho pior. este que asoma es... oh, qué fauces, qué implantes, qué oclusión perfecta! y qué glotis, inaccesible al mal aliento! este que aoma es... cunde la aprensión... es... el último vegano!
aaaaaah. desbandada, violines de serie americana y telón.
aparecen bajo el hilo de luz el vendedor de chatarra y la écuyère. el público ruge. allá arriba, en el trapecio, un cuerpo celeste se empeña en volver de venus: es el capitán beto. en la arena, ahora iluminada a full, bailan las pulgas, saltan los caniches. la orquesta irrumpe con la obertura de la walkiria de debussy. las linternas trabajan sin cesar, todavía hay espectadores que no han ocupado sus asientos. okupenlós, por amor de dior! un momento, qué ocurre? desalojan a una familia de su palco! lo compró el abuelo con espejitos de colores, no hay derecho, se los oye gritar dentro del furgón policial. silencio, que se los lleven lejos, lejos, donde ya no llegue nuestra sordera. de chou mast gowon.
el circo es moderno y espacioso, pero la lona sigue oliendo a pis de camello. han repintado las gradas de rojo pálido. pista est omnis divisa in partes tres, quarum unam incollunt belgae. sí, señores y señeras, también hay aquitanos y celtas cortos. y un oso carolina, recientemente entrenado en berlín. cómo mueve sus patitas, muerto de calor y despecho: ahí dentro de su piel se torra. pero el presentador sigue convocando a sus artistas, látigo en mano y una sonrisa de boca en boca. que salga el hombre balín. que acuda la mujer depilada. que se presente el supositorio centrípeto. ahí llega, enjaulado como siempre. qué dice, cuáles son sus palabras? qué malhumor tiene! de pronto, el circo entero es un clamor: arpistas cónicos, levantadores de fresas, malapropistas, comentaristas deportivos, jueces de lidia, tragasamplers, escupefueros, asaltinbanquis, domadores de limones, todos, todos son mujeres. qué barbaridad. se pasaron de pernada. solo la enana se quedó afuera.
cuando se apaga el rumor y las murmuraciones se convierten en un lago ness, de las profundidades surge el monstruo. el circo entero es un tembladeral. todos nos cagamos en nuestros asientos. nos tomamos de la mano, como agnósticos en la cola del paro. la música contribuye al pavor generalizado, es música de serie yanqui. esos sí que son maestros, manejan los agudos y los tonos menores a su antojo. si hay que llorar, nos arrancan la lágrima aunque sea con napalm; si hay que reír, nos empujan a la risa con gas naranja. cuestión que sudamos sudor frío y el corazón nos late como un detonador de explosivos. las aguas se agitan, dentro de la gran carpa se hace de noche, el miedo y la curiosidad van a la par. ya sale, ya viene, ya se asoma! quién es? qué es? franquestein?
no, animal, inculto, iletrado! franquestein es el título de la película, no el nombre del monstruo. además, a ese lo mataron mazinguer y ceta en un cremat en el maresme. este que asoma es mucho pior. este que asoma es... oh, qué fauces, qué implantes, qué oclusión perfecta! y qué glotis, inaccesible al mal aliento! este que aoma es... cunde la aprensión... es... el último vegano!
aaaaaah. desbandada, violines de serie americana y telón.
Comentarios
Publicar un comentario