para todas y todos, un esbozo de propuesta barra o
sentado en el lugar de los sueños y los truenos, se me ocurrió una sencilla fórmula para acabar de una vez por todas (y todos) con el tedioso protocolo de la corrección político-gramatical que nos obliga a incluir constantemente al otro género en todas (y todos) las enumeraciones, enunciados y alusiones, de manera que nadie se sienta ofendido u ofendida, excluida o excluido, subordinado o subordinada y demás urticarias de nuestra (y nuestro) sensibilidad moderna.
la fórmula es sencilla, repito (y repita), tanto que quizás resulta incluso boba (y bobo). se trata de hacer hincapié en el emisor del mensaje antes que en el receptor o receptora, de tal modo que el uso del genérico (y la genérica) corra a cargo de quien genera el mensaje y no de la hipersensibilidad de quienes lo reciben.
así, cuando quien hable sea una mujer, el genérico que utilizará, haya o no hombres en el auditorio (real o abstracto) al que se dirige, será el femenino; otrosí, cuando quien emita el mensaje sea un hombre, usará el masculino. además, quienes quisieren utilizar el genérico opuesto también podrían hacerlo, quedando a total elección del emisor el género de sus genéricos. pongo a continuación un ejemplo del uso del genérico femenino (que es el menos empleado, por motivos veniales que no vienen al caso aquí pero que no convendría ignorar) en el discurso de clausura del VII congreso del partido comunista cubano. así hablaría la presidenta (o el presidente) del partido:
"Constituye un esfuerzo sobrehumano dirigir cualquier población en tiempos de crisis. Sin ellas, los cambios serían imposibles. En una reunión como esta, en la que se congregan más de mil representantes escogidas por las propias masas revolucionarias, que en ellas delegaron su autoridad, significa para todas el honor más grande que han recibido en la vida, a este se suma el privilegio de ser revolucionaria que es fruto de nuestra propia conciencia. ¿Por qué me hice socialista, más claramente, por qué me convertí en comunista? Esa palabra que expresa el concepto más distorsionado y calumniado de la historia por parte de aquellas que tuvieron el privilegio de explotar a las pobres, despojadas desde que fueron privadas de todos los bienes materiales que proveen el trabajo, el talento y la energía humana. Desde cuándo la mujer vive en ese dilema, a lo largo del tiempo sin límite. Sé que ustedes no necesitan esta explicación pero sí tal vez algunas oyentes."
sigue el fragmento más emotivo:
Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todas las demás. A todas nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de las comunistas cubanas como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que las personas necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A nuestras hermanas de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que la población cubana vencerá. Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala. He votado por todas las candidatas sometidas a consulta por el Congreso y agradezco la invitación y el honor de escucharme. Las felicito a todas, y en primer lugar, al compañero R. C. por su magnífico esfuerzo."
bien. de entrada, en el campo conceptual, se percibe un cambio significativo: el pueblo pasa a ser la población, perdiendo ese matiz populista de entidad indiscutiblemente "buena". la feminización lo neutraliza, lo objetiviza. y algo parecido le pasa a todo el discurso, como si el genérico femenino lo suavizara, lo volviera más terreno.
pero no se trata de obtener un resultado moral comparando uno y otra sino de abrir una posibilidad de elección relacionada antes con el emisor que con las receptoras. si a nadie ofende el género de la emisora, a nadie ofenderá su uso particular del genérico.
y ahora, que lluevan las críticas (y los críticos).
la fórmula es sencilla, repito (y repita), tanto que quizás resulta incluso boba (y bobo). se trata de hacer hincapié en el emisor del mensaje antes que en el receptor o receptora, de tal modo que el uso del genérico (y la genérica) corra a cargo de quien genera el mensaje y no de la hipersensibilidad de quienes lo reciben.
así, cuando quien hable sea una mujer, el genérico que utilizará, haya o no hombres en el auditorio (real o abstracto) al que se dirige, será el femenino; otrosí, cuando quien emita el mensaje sea un hombre, usará el masculino. además, quienes quisieren utilizar el genérico opuesto también podrían hacerlo, quedando a total elección del emisor el género de sus genéricos. pongo a continuación un ejemplo del uso del genérico femenino (que es el menos empleado, por motivos veniales que no vienen al caso aquí pero que no convendría ignorar) en el discurso de clausura del VII congreso del partido comunista cubano. así hablaría la presidenta (o el presidente) del partido:
"Constituye un esfuerzo sobrehumano dirigir cualquier población en tiempos de crisis. Sin ellas, los cambios serían imposibles. En una reunión como esta, en la que se congregan más de mil representantes escogidas por las propias masas revolucionarias, que en ellas delegaron su autoridad, significa para todas el honor más grande que han recibido en la vida, a este se suma el privilegio de ser revolucionaria que es fruto de nuestra propia conciencia. ¿Por qué me hice socialista, más claramente, por qué me convertí en comunista? Esa palabra que expresa el concepto más distorsionado y calumniado de la historia por parte de aquellas que tuvieron el privilegio de explotar a las pobres, despojadas desde que fueron privadas de todos los bienes materiales que proveen el trabajo, el talento y la energía humana. Desde cuándo la mujer vive en ese dilema, a lo largo del tiempo sin límite. Sé que ustedes no necesitan esta explicación pero sí tal vez algunas oyentes."
sigue el fragmento más emotivo:
Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todas las demás. A todas nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de las comunistas cubanas como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que las personas necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A nuestras hermanas de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que la población cubana vencerá. Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala. He votado por todas las candidatas sometidas a consulta por el Congreso y agradezco la invitación y el honor de escucharme. Las felicito a todas, y en primer lugar, al compañero R. C. por su magnífico esfuerzo."
bien. de entrada, en el campo conceptual, se percibe un cambio significativo: el pueblo pasa a ser la población, perdiendo ese matiz populista de entidad indiscutiblemente "buena". la feminización lo neutraliza, lo objetiviza. y algo parecido le pasa a todo el discurso, como si el genérico femenino lo suavizara, lo volviera más terreno.
pero no se trata de obtener un resultado moral comparando uno y otra sino de abrir una posibilidad de elección relacionada antes con el emisor que con las receptoras. si a nadie ofende el género de la emisora, a nadie ofenderá su uso particular del genérico.
y ahora, que lluevan las críticas (y los críticos).
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