moral y moraleja en la política low tech: hoy, los másteres del verso

qué tumba a un gobernador? un máster truchado. qué desarma una red de caciques regionales? una factura de trajes a medida. qué acaba con la política social de un presidente obrero? un departamento en una zona cara. qué atenaza a una autonomía por décadas y décadas? una banca puesta al servicio de un partido. qué derriba a los gigantes? el barro de sus patas. parece mentira pero es así. de todas las razones para que un país con dos dedos de frente se deshaga de un partido gobernante nefasto va a resultar ahora que un máster de mierda será la más sólida. lo cual demuestra lo poco que sabe nadie de nada.

todo máster es un negociete semi fraudulento en el que concurren una serie de intereses principalmente económicos: los de la universidad o centro que lo inventa, perdón, imparte, porque lo necesita más que el beduino necesita el vodka para poder financiar vaya a saber que dispendios inexpresables; los de los sectores profesionales que los seudo exigen para que los masterandos puedan ingresar a un supuesto walhalla de empleo potencial; los de los alumnos que temen quedar fuera de ese festín de orín y pagan lo que sea por adquirir la nada a precio del todo –o bien, o bien, necesitan seguir atados a una estructura anal que los proteja del aire de fuera–; los de los profesores (I me myself entre ellos) y demás personal ad hoc que nos lucramos del temor de los alumnos y la presión de los ex gremios; los de los gobiernos, que se alegran de que la educación pública se haya empobrecido tanto que haga falta un tramo más, de riguroso y alto pago, para completar la ilusión de la formación completa; los de los ciudadanos, que bastante tenemos con que eliminen al barça de la chimpón o similares; y, finalmente, los de los intermediarios, que ofrecen productos remasterizados para aquellos mequetrefes que ni siquiera son capaces de asistir a clase algunas veces, que es lo único que se le pide al alumno de máster, además de un trabajo final que no de excesiva pena.

pero bruto es un buen hombre, quiero decir, pero eso va a acabar con sí, fuentes. tan poco va cifuentes al máster que al final se rompe, diría el refranero new wage. y eso va a hacer tambalear al partido obeso de pies de barro. lo jodido del caso es que el david que le está tirando huevos podridos a goliat en la frente es el mal disfrazado de mal menor, o sea el agente naranja, o sea ciudad de anos.

como decía spinetta en el capitán beto: si esto sigue así como así, ni una triste sombra quedará. mucho menos la sombra amarilla del procès, pero ese es otro pots, o post, o como carajo se diga.



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