la piara, la jauría, la bandada, whatever. una fábula
tengo para mí desde hace un tiempo que los hombrecitos, esa rama de la humanidad con cariotipo XY, somos en realidad hembras modificadas, mujeres a las que mother nature les ha quitado una patita del XX para que, en nuestra cojera cromosómica, contribuyamos a una mejor polinización de la especie, algo que compartimos con nuestros hermanos mamíferos y otras cofradías animales. la teoría no es mía, la glosa sí. el macho es una hembra trunca, pobremente especializada, más tosca porque nuestro desarrollo se torció y nos quedamos sin útero y demás. a cambio, en franca desventaja, nos colgaron dos bolsas y un cuerpo cavernoso. pero nosotros hicimos de la vejez viruela y convencimos a mamá, que estaba ocupada en mil menesteres, de que la íbamos a cuidar y proteger fielmente a cambio del poder. el poder, mamá, sólo te pedimos el poder. aunque sea ficticio. aunque sea una fábula. aunque sea el símbolo de la falta. porfi, danos el poder, mamá.
después vino lacán y dijo lo que dijo. la mujer bla bla. su deseo hueco del pequeño objeto a. la saudade de la plenitud perdida desde el vamos. el palito del hombre como cetro. pero basta con revisar un poco la edición que le hicimos a los mitos fundacionales para entender que lo que en un principio tenía más bien sexo femenino se fue decantando sutilmente, como quien se desliza del sillón, hacia nuestro lado. el concepto de poder tiene que ver con un reclamo infantil del hombre, de esa mujer modificada que se intuye estéril, infértil, banal.
ahora la prensa se ocupa de algo que veníamos haciendo desde que mamá nos entregó, distraídamente, amorosamente, el poder. venimos haciendo de alacranes que cruzan a lomos de una rana un torrente y en medio del viaje le clavamos el estúpido aguijón. algo que, argüimos, está en nuestra naturaleza, pobrecitos. somos así, mamá rana. es verdad que perjuramos que no lo haríamos otra vez, pero qué se le va a hacer. somos así. tan majos, por otra parte. y tan dulces en nuestra indigencia genética. somos débiles, mamá, tiernos y débiles. por eso nos sentimos más seguros cuando formamos grupo y nos uniformamos y nos ponemos nombres: el cardumen, la hermandad, los cornudos, la parva. después establecemos reglas de hierro candente y después salimos a alacranar. es que somos así, mamá. no te ofrezcas a cruzarnos el torrente, mamá. te vamos a alacranar.
la justicia, en fin, ya se sabe. fucol lo explica bien. en la verdad y las formas jurídicas cuenta que en 1804 un tal obispo watson predicaba así ante la sociedad para la supresión de los vicios: "las leyes son buenas pero, desgraciadamente, están siendo burladas por las clases más bajas. por cierto, las clases más altas tampoco las tienen mucho en consideración, pero esto no tendría mucha importancia si no fuera porque las clases más altas sirven de ejemplo para las clases más bajas". si uno reemplaza clases más altas por "hombres" y clases más bajas por "mujeres", se entiende cómo esa justicia considera que el deseo de la mujer no existe en tanto no esté supeditado al del hombre, que es su modelo y espejo ideal. qué mujer cabal podría resistirse cabalmente al deseo venal de un hombre banal? te burlamos el poder mamá, rimémber. y ahora nos disfrazamos de magistrados y nos hacemos llamar los miserables, igual que antes nos disfrazamos de hierofantes y nos hicimos llamar los infestadores. etc.
puede que la historia de X e Y sea pura fábula pero yo me pregunto una cosa: para qué tenemos tetas los hombres? que cumplión funcen nuestros pezones? ningún hombrecito no los tiene. por qué, alacranes aterrados y desoladores? si alguien me lo supiere contestar, por favor...
después vino lacán y dijo lo que dijo. la mujer bla bla. su deseo hueco del pequeño objeto a. la saudade de la plenitud perdida desde el vamos. el palito del hombre como cetro. pero basta con revisar un poco la edición que le hicimos a los mitos fundacionales para entender que lo que en un principio tenía más bien sexo femenino se fue decantando sutilmente, como quien se desliza del sillón, hacia nuestro lado. el concepto de poder tiene que ver con un reclamo infantil del hombre, de esa mujer modificada que se intuye estéril, infértil, banal.
ahora la prensa se ocupa de algo que veníamos haciendo desde que mamá nos entregó, distraídamente, amorosamente, el poder. venimos haciendo de alacranes que cruzan a lomos de una rana un torrente y en medio del viaje le clavamos el estúpido aguijón. algo que, argüimos, está en nuestra naturaleza, pobrecitos. somos así, mamá rana. es verdad que perjuramos que no lo haríamos otra vez, pero qué se le va a hacer. somos así. tan majos, por otra parte. y tan dulces en nuestra indigencia genética. somos débiles, mamá, tiernos y débiles. por eso nos sentimos más seguros cuando formamos grupo y nos uniformamos y nos ponemos nombres: el cardumen, la hermandad, los cornudos, la parva. después establecemos reglas de hierro candente y después salimos a alacranar. es que somos así, mamá. no te ofrezcas a cruzarnos el torrente, mamá. te vamos a alacranar.
la justicia, en fin, ya se sabe. fucol lo explica bien. en la verdad y las formas jurídicas cuenta que en 1804 un tal obispo watson predicaba así ante la sociedad para la supresión de los vicios: "las leyes son buenas pero, desgraciadamente, están siendo burladas por las clases más bajas. por cierto, las clases más altas tampoco las tienen mucho en consideración, pero esto no tendría mucha importancia si no fuera porque las clases más altas sirven de ejemplo para las clases más bajas". si uno reemplaza clases más altas por "hombres" y clases más bajas por "mujeres", se entiende cómo esa justicia considera que el deseo de la mujer no existe en tanto no esté supeditado al del hombre, que es su modelo y espejo ideal. qué mujer cabal podría resistirse cabalmente al deseo venal de un hombre banal? te burlamos el poder mamá, rimémber. y ahora nos disfrazamos de magistrados y nos hacemos llamar los miserables, igual que antes nos disfrazamos de hierofantes y nos hicimos llamar los infestadores. etc.
puede que la historia de X e Y sea pura fábula pero yo me pregunto una cosa: para qué tenemos tetas los hombres? que cumplión funcen nuestros pezones? ningún hombrecito no los tiene. por qué, alacranes aterrados y desoladores? si alguien me lo supiere contestar, por favor...
embriológicamente somos más transparentes de lo que como adultos querríamos aparentar. hasta más o menos la novena semana de gestación, el aparato genital es igual en hombres y mujeres. de hecho, los fetos masculinos tardan unas semanas más en cerrar el seno urogenital, que en los femeninos permanecerá abierto; es decir, que durante un tiempo los machitos tenemos una proto vagina. también compartimos clítoris en esas primeras etapas. no extraña en absoluto que haya culturas en las que se ha ritualizado su ablación, porque es evidente en la propia morfología que el origen de pene y clítoris es el mismo. aunque la visión androcéntrica tendería a describir la ambigüedad potencial del embrión (un organismo que, a partir de una conformación estándar neutra, podría devenir hombre o mujer), parece más factible que el prototipo de ser humano (verbigracia, mamífero) fuera femenino y que la masculinización se disparase a partir de ese paradigma inicial.
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