quién va a ganar las elecciones del 21 D?
quién? yo lo tengo clarinete. lo tenía (y lo dije) hace dos meses, cuando las papas quemaban y la arena se nos escapaba entre las manos. y también tengo clarinete quién las pierde, quién las tenía perdidas hace esos dos meses. hubo un momento en que pareció que todo estallaba hacia delante y que nos lanzábamos sin red al hiperespacio más incierto, feliz o no; pero la lógica de la política liberal es impasible y acaba rápido con las ilusiones tan frágiles como honestas. los actores de esta movida llamada procés no son las masas populares: ninguna masa popular se desplaza a bruselas para manifestarse.
los actores son los de siempre, los políticos que representan distintos intereses micro y macro burgueses. ahí incluyo hasta la cup, miren lo que les digo, una jugada dialéctica arriesgada pero que creo que puedo sustentar. no por falta de cariño o respeto: se trata de ver qué deriva tienen al final las posturas ideológicas, incluso las más jugadas, cómo se arriman al bochín y qué sacan de ello. podemos, por ejemplo, es muy obvio en sus requiebros y pataletas; ciudadanos, también. ambos juegan con la cuestión catalana como un niño aburrido con un juguete navideño que no pidió ni le importa. en eso, los partidos catalanes les llevan una ventaja ética muy evidente, una ventaja que, a la vez, puede ser un lastre político, como le pasó a convergència antes de todo esto. de ahí que el pdecat sea la opción que necesite recuperar más terreno, y la que más terreno está recuperando.
el pp juega en catalunya con su equipo B, otra muestra de la impasibilidad del sistema; el psc recoge desesperadamente lo que todos desechan; erc está presa de su heroicismo catolicón; los comunes fueron y serán las víctimas propiciatorias de la doble campaña contra ekidistán, en otra muestra de la habilidad del sistema para instilar su discurso en quienes aparentemente son sus adversarios más encendidos ("lo que más me jode son los equidistantes", progresía dixit desde la intensidad emocional); y las abuelas golpeadas a preparar la sopa de galets. mientras tanto, unos cuantos seguimos presos de la trampa 22 constitucional: para querer salir de españa hay que ser español, aunque ningún no español querría hacerse primero español para después luchar por dejar de serlo.
sigan así que vamos bárbaro. una última aclaración: la equidistancia no existe. todos estamos más cerca de una cosa que de otra. es solo un slogan para descalificar a quien te incomoda. búsquense otro, porque conmigo no corre.
los actores son los de siempre, los políticos que representan distintos intereses micro y macro burgueses. ahí incluyo hasta la cup, miren lo que les digo, una jugada dialéctica arriesgada pero que creo que puedo sustentar. no por falta de cariño o respeto: se trata de ver qué deriva tienen al final las posturas ideológicas, incluso las más jugadas, cómo se arriman al bochín y qué sacan de ello. podemos, por ejemplo, es muy obvio en sus requiebros y pataletas; ciudadanos, también. ambos juegan con la cuestión catalana como un niño aburrido con un juguete navideño que no pidió ni le importa. en eso, los partidos catalanes les llevan una ventaja ética muy evidente, una ventaja que, a la vez, puede ser un lastre político, como le pasó a convergència antes de todo esto. de ahí que el pdecat sea la opción que necesite recuperar más terreno, y la que más terreno está recuperando.
el pp juega en catalunya con su equipo B, otra muestra de la impasibilidad del sistema; el psc recoge desesperadamente lo que todos desechan; erc está presa de su heroicismo catolicón; los comunes fueron y serán las víctimas propiciatorias de la doble campaña contra ekidistán, en otra muestra de la habilidad del sistema para instilar su discurso en quienes aparentemente son sus adversarios más encendidos ("lo que más me jode son los equidistantes", progresía dixit desde la intensidad emocional); y las abuelas golpeadas a preparar la sopa de galets. mientras tanto, unos cuantos seguimos presos de la trampa 22 constitucional: para querer salir de españa hay que ser español, aunque ningún no español querría hacerse primero español para después luchar por dejar de serlo.
sigan así que vamos bárbaro. una última aclaración: la equidistancia no existe. todos estamos más cerca de una cosa que de otra. es solo un slogan para descalificar a quien te incomoda. búsquense otro, porque conmigo no corre.
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