wake up

para algunos el sueño es grato y doméstico, para otros es una pesadilla; lo que sí está claro es que estamos dormidos. mientras nosotros soñamos con elfos, dragones o mazmorras, los señores de la guerra se preparan para el banquete. no son refinados, no necesitan serlo; ni siquiera necesitan ser listos o educados: el poder es un frac perfecto. el rey puede salir desnudo si quiere, como hizo el otro día, y todos sin excepción (puigdemont el primero) lo seguimos llamando majestad. les dimos el poder con nuestros votos (sí, al rey también lo votamos, no seamos necios) y ellos lo usan como siempre se hizo: con desparpajo. 

hay una maléfica metonimia en el juego de la democracia representativa, una alquimia de inadvertida perversidad: al entregar nuestro voto a quien dice representarnos, lo que le entregamos en realidad es nuestra alma... social. el pacto invisible está firmado, nuestra voluntad es suya. soñar, dormir, tal vez votar, that is the question. y cuál es el banquete, qué se va a servir en el ágape? como aperitivo, nuestras ilusiones; como entrada, nuestras alegres movilizaciones; como segundo plato, nuestros menguantes derechos laborales; como postre, nuestro pensamiento. 

lo digo alto y claro una vez más: al final del show, el reparto será el que ya estaba establecido desde el principio, por más que lo disfracen de tómbola de palacio. catalunya para artur y su delfín; españa para mariano y soraya, tanto monta monta tanta; ciudadanos como camisas pardas; psoe debilitado, con el muñón del psc y como convidado de piedra; artillería pesada contra podemos, comunes, incluso pnv si no se viste de gala. y todos a comprar en las rebajas del corte inglés. queda por ver cómo se serrucha a erc y, por supuesto, la cup. y lo que más les jode: colau en barcelona. pero al tiempo. que les entregamos nuestros votos y, por mal que nos pese, nuestras almas. wake up!

Comentarios

Entradas populares