tibios pero no mamones

lo que más me jode de todo esto, lo que más me entristece y endurece, es que no se puede disentir libremente, no se puede pensar por afuera de las consignas nacionalistas españolas o catalanas prefabricadas sin despertar la sospecha e incluso padecer la acusación de ser justamente lo contrario de lo que uno plantea y defiende: el no alineamiento incondicional con ninguno de los supuestos bandos de este supuesto enfrentamiento. porque si uno proclama de manera explícita que ni está de acuerdo con el "ara o mai" ni mucho menos con el neoliberalismo salvaje y caspiento, que no abraza ni una bandera ni la otra, cada seudo bando te recoloca psicóticamente en el seudo bando contrario, convirtiéndote así en un seudo partidario más de esta fábula. 

cada cultura tiene su manera de representar los dramas recurrentes que la atraviesan y no es un secreto que la manera de españa es el esperpento; en catalunya parece ser la farsa; en europa, la tragedia macabra. pero las cosas han llegado a un punto en el que no querer actuar es asumir un papel involuntario, llevar una etiqueta grabada en la frente, un signo terrible: es ser tibio y, por tanto, enemigo. esto empieza a recordarme cada vez más el clima que se vivió en muchos países sudamericanos tras los golpes militares. sé que sonaré exagerado para muchos, pero conviene que recordemos ese mensaje que lanzó el general ibérico (mira por dónde) saint jean en una entrevista concedida en 1977 en parís: "«primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos». 

lo más escalofriante de esta brutal amenaza es la lógica con la que designa al enemigo: no solo aquel que se opone frontalmente a mí sino todo aquel que no hace nada por impedirlo. cuando se entra en una dinámica de este tenor, el pensamiento queda suspendido. no hay discusión, solo hay tiros, tanto si son reales como si son simbólicos. da igual que uno se sitúe más cerca de un seudo bando que del otro, que se declare incluso parte (por ejemplo, en mi caso, infinitamente más catalán que español), que trate de disentir y discutir hacia dentro: en tiempos de cuetazos, nadie soporta al que no grita la consigna entera. al menos de puertas afuera. de puertas adentro, muchos deshacen con el codo la pintada que acaban de hacer con la mano. 

yo, amigos, lo siento: no sigo consignas de gente que no conozco. que vengan, me las expliquen y expongan todas sus contradicciones como yo expongo las mías. tal vez me convenzan. pero por ahora no voy a hacer caso de estos desquiciados gestores de experimentos sociales, que se creen que todos somos tan mamones como ellos. tibios, puede ser, pero mamones, no way.

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