culo, dice messi

culo, dice messi. el periodista se queda helado, como si viera derretirse un témpano milenario y apareciera un animal de antes de la glaciación. ese ser diminuto, prácticamente mudo, balbuceante y modesto hasta la náusea, siempre dispuesto a cederle la palabra al mundo, acaba de decir culo. no puede ser, habrá un error. perdón, messi, querido, no te oímos bien, como hablás así, todo para dentro, sin articular, y tampoco te escuchamos mucho porque siempre decís lo mismo, que es lo que en definitiva esperamos de vos, que digas siempre lo mismo o incluso nada, sí, nada, nada está bien, casi mejor nada que algo, porque lo tuyo, querido, no es hablar sino entretenernos la vista hasta la saciedad, correr saltando como un conejo en un campo minado, emular al niño inconcebible, alegrarnos la mediocre existencia con una maravilla banal y poner esa carita de no haber roto ni la sombra de un átomo y mucho menos el silencio, ese que solo podemos romper los rompedores profesionales del silencio, los profesionales del silencio roto, los que nos dedicamos desesperadamente a esto porque no sabemos saltar minas como un conejo, solo sabemos hacerlas estallar, perdón, querido, decías? culo, dice messi.

culo, vuelve a decir. messi dijo culo nomás. el culo que dijo messi se viraliza, se ensancha, se vuelve culazo de gigante macerado en sushi con reducción de pasión frut. aparece en todos los formatos de la virtualidad enloquecida, desaforada, ávida de pulsión efímera. culo, messi dijo culo, dijo culo, culo, parece que dijo culo, messi, que nunca dijo nada, ahora va y dice culo, no, increíble, esto va a dar que hablar, vamos a tener que hablar d esto, vamos a hablar mucho de esto, de ese culo, de ese decir culo, de ese, digamos, exabrupto, no?, de messi, esa salida de tono, ese extralimitarse en sus atribuciones, ese asumir un papel que no le es propio, ese desviarse del camino trazado con leds de colores, qué bárbaro ese messi, precisamente él, que nunca había salido del bar-bar de los bárbaros, precisamente él se presume apto para hablar del var-var de los técnicos, apto para decir culo, apto para decir, cuando decir, lo que se dice decir, es algo que se hace desde una altura, desde un estrado, desde unos coturnos, como bela sarkozy, como aznarcillo, como la curia, como los conmebolas, como los vociferantes de la esquina de hyde park, como los propios periodistas abortivos, como ese compañero mío de colegio que es un gran escritor subido a un estrado aún más grande y que acaba de tildar a messi, el que dijo culo, de neobocón, o como el entrenador de brasilnaro, que tiene más culo que impudicia o al revés.

culo, messi dixit. y como es un pequeñín, es hijo del mundo, es patrimonio de los millones de padres huérfanos que somos, lo vamos a mandar al rincón, sin postre, sin pleisteision, sin dormir. cómo dice eso, mocoso del carajo. no se habla así, pendejo de mierda. cierre el orto, messi. usted es un muñequito de vitrina, como su amigo el kun. si no lo castigamos ahora, en el futuro va a ser un boca sucia como ese otro enano maldito, ese otro muñequito de vitrina que salió para el cuete, ese otro conejo saltaminas que no se calla ni mamau, ese protobocón, el que dice culo hasta en sueños y no escarmienta ni a palos y también es argentino, siempre tienen que ser argentinos, siempre con esa manía de decir culo en vez de decir señor, sí señor. usted parecía más poquita cosa, messi. pero dijo culo.

ahora van a ver.

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